viernes, 18 de enero de 2008

CUANDO VIAJAS RÁPIDO

Cuando viajas rápido... no significa para mí la velocidad que llevas, sino al poco tiempo que tienes para poder devorar kilómetros y kilómetros de asfalto y no puedes pararte a observar muchas cosas que el rabillo del ojo te marca en un instante. Cuando viajas rápido, no tienes más remedio que ver el paisaje de una manera fugaz, a trozos, con miedo a mirar y a disfrutar de lo que la visión de este país te ofrece.

Esto me ha pasado el fin de semana último. Viajé el domingo a Madrid, el lunes por la mañana a Albacete, al mediodía del lunes a Murcia, por la tarde otra vez a Albacete y el martes por la mañana, vuelta a Irun... son casi 1.500 kilómetros en muy poco tiempo.
Irun- Madrid es una ruta fantástica. Siempre me ha impresionado salir de los valles guipuzcoanos, verdes, escabrosos y sinuosos, a la llanura alavesa. Si tuviesemos que hacer caso al GPS, nos perderíamos las magníficas vistas del puerto de Etxegarate porque nos manda por Bilbao. No sé cuanto habrá pagado el consistorio Bilbaíno para que los TOMTOMS te inviten a pasar por ahí... en fin, cosas del márketing supongo.
Lo increíble es que en menos de 75kms. el paisaje cambia radicalmente. Las montañas desaparecen y con ellas, las nubes que envuelven tan mágicamente a Guipuzcoa en esta época del año. En Alava se acumula la niebla, las primeras rectas kilométricas y los pueblos asentados en base de piedra.
Sin quererlo, te plantas en la autopista que te lleva a Burgos. Autopista que te da la oportunidad de pasar por el interior del paso de PANCORBO, un pueblo increíble entre riscos y peñascos de una inmensidad abrumadora. Si viajas a la velocidad exigida por la DGT puedes observar alguna ave rapaz que se mece con el viento sin mover sus alas. Una vez, hace ya muchos años, paré a hacer noche allí. Dormí con una tranquilidad asombrosa. Supongo que la parsimonia del pueblo me envolvió de tal manera que caí en los brazos de morfeo al instante. ( y si no fue eso, fue el cansancio acumulado)
Llegas al peaje y observas la ciudad de Burgos fugazmente a la derecha. Siempre que paso, procuro ver la catedral desde la carretera. Me impresiona pensar el trabajo de siglos que tuvieron que hacer para construirla. Hoy en día, FOSTER y compañía la harían en 2 años y se le daría un premio.
Mi parada obligada es una pequeña área de descanso que está a unos 15 kilómetros de la capital Burgalesa. Está a la salida de una rasante y paro siempre allí porque es uno de los sitios donde más recuerdos de mi infancia florecen. El sitio sigue exactamente igual que hace 30 años. El único detalle que cambia es que la fuente no da agua y las pintadas han cambiado, pero las mesas de piedra, los pequeños caminitos que las unen y el aparcamiento donde dejas el coche, siguen como antes y como yo, con 30 años más... pero iguales.
Los pueblos se van mostrando a las retinas de tus ojos a 120km por hora, Lerma por el ojo izquierdo me hace siempre mirarla con envidia. Buitrago de Lozoya, aparece enfrente de ti tras una curva en bajada que hace que te asustes... porque es un pueblo que no pierde sentimiento ni señorío... Y luego, el pantano que por más que intentas visualizarlo cuando subes una impresionante cuesta, se queda atrás tuyo para decirte que a la vuelta seguiré ahí. Quizá con menos agua, pero ahí.

MAÑANA SEGUIRÉ... SI ALGUIEN LEE ESTO.

Tags: albacete, mario simancas, murcia, aljucer, comicos, madrid

Publicado por simancasirun @ 10:19 | VIAJES | 0 Comentarios | Enviar

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