lunes, 28 de enero de 2008

STENDALL Y TABERNA O´NEILL

Esta semana pasada, el 24 y 25 de enero, he tenido que salvar dos actuaciones terribles. La primera en el Pub Stendall de Vitoria y la segunda en la taberna O´Neill de Miranda de Ebro.
Terribles por la sencilla razón de que era la primera vez que iba a una actuación totalmente afónico, con gripe y con pocas fuerzas. Pero como ocurre siempre, las adversidades te dan fuerzas desconocidas y hacen que la noche se convierta en memorable para ti y para el público.
En el stendall han confiado la programación en un tipo curioso... el es Enrique Loyola, un personaje original. Lo hicieron y rompieron el molde. El es cómico, escritor, músico, guionista y un entusiasta de la cultura. Tiene una voz que ya quisiera constantino romero. Lo considero muy buen cómico porque tiene un humor inteligente y sagaz, respetuoso y simpático y con una vena flemática que corta el viento.
Pues este tipo me dio las dos actuaciones. Este tipo hace que el artista que actúa en el stendall se sienta como en casa y valorado como persona. El local lo viste como si fuera un txoko familiar, con mesas, luz apropiada y un muy buen sonido. Gracias Enrique por todo.
El público tiene la manía de llegar tarde. A la hora de la actuación no había nadie, pero como dijo el tipo, aquí sucede como en misa, llegan todos a la vez. Y así fue. Se llenó de gente y de magia. El público me arropó de tal forma que me llevaron en volandas al punto de comunicación apropiado, al límite de la afonía. Nos reímos todos, cantamos todos y sentimos todos la necesidad de pasarlo bien juntos. Rara vez hago un bis de canción y fue esa noche, apesar del agotamiento de voz, donde no podía negarme aunque me quedara mudo toda mi vida.
Para mí fue una gran experiencia el poder solventar la afonía con mi propia afonía.
GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTUVISTEIS ALLÍ.

Al día siguiente no tuve mucha más voz. Miranda de Ebro es un pueblo curioso. Me dijeron que vivían unas cuarenta mil personas. Que trabajan en lo que antes se llamaba cefasa o algo así, en la RENFE y en lo típico de los pueblos.
El GPS me llevó hasta el lugar de la actuación pero primero se empeñó en darme una vuelta por el pueblo para que lo conociera de noche y con niebla... cosas del TOMTOM.
En la taberna O´NEILL conocí a Alvaro, su dueño. Un tío que se parece a Nicolas Cage. Bueno, un aire sí que tiene. Es un local curioso, relativamente pequeño, pero muy hogareño. No tenía ni idea como reaccionaría el público que, sobre las 22:30 ya tomaba posiciones en las mesas delante del escenario, una hora antes de empezar.
No sé si fue otra vez la afonía o las ganas de reír que tiene la gente, pero me sentí como pez en el agua. Dos pases en los que una chica, Marta, se empeñó en ser blanco inconsciente de los comentarios improvisados. Sus colegas la grabaron en su móviles cuando se ponía roja como un tomate... ten amigos para esto!!!
Aquí conocí al primer Palestino radical, un tal Shamir, que casi se sube a mi lado a darnos un mitin anti semita... después hablando con él, supe que es de carne y hueso y sufre... como todo su pueblo. Las tiranías, los radicalismos y la necedad del hombre, deberían desaparecer.
En definitiva, me quedo con Miranda de Ebro y sus gentes, me quedo con los patateros vitorianos y su ciudad. Me quedo contento de poder decirme a mí mismo,Mario... venciste a la afonía!!!

Tags: Vitoria, Miranda de Ebro, Mario Simancas, comicos, Enrique Loyola

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