No sé como empezar este artículo, porque me obliga a hacer una mezcla de viaje y actuación...
Lo que sí sé es que no se debe viajar nunca a Sigüenza cuando el sol ya se ha ido por varios motivos. Porque está ciudad está anclada en medio de Castilla, de la Castilla de castillos, la de las grandes extensiones de terreno cultivado, llano, seco, impresionante y mágico. Porque seguramente cuando la divisas a la salida de cualquier curva, debe impresionar y porque de noche, las carreteras comarcales por las que tienes que conducir, son peligrosas. Me creó mucha tensión desde Medinacelli hasta Sigüenza porque era realmente peligrosa la lengua de asfalto mínima que surcaba la distancia que las separa.
Llegué a la ciudad medieval por excelencia a las 22:00 horas después de salir de Irun a las 17:15. Me quedé prendado al instante de sus edificios de piedra, de su ambiente medieval y de su frío. Bueno, prendado del frío es difícil, pero el ambiente de esa noche fría iba clavándose como púas de erizo. Después de dejar mi bolsa en una pensión agradable, sencilla, limpia y céntrica, pensión el laberinto, me dirigí al Pub Oscar, donde me estaban esperando los hermanos "RAMAS" Nacho y Javi. Debe ser que los pueblos tienen siempre la obsesión de llamar a sus gentes por motes, no por sus nombres. Es una costumbre que no debe perderse nunca. Nacho me invitó a cenar un bocadillo donde trabaja Jose, un personaje de vuelta de la vida hostelera.
La actuación estaba programada para las 23:30 en esta ciudad medieval de unos 5.000 moradores. A esa hora solo había dos personas en el Pub. Es lo que tiene vivir en ciudades pequeñitas. No hay prisa para nada y el reloj, no solo de día, sino también de noche, hace todo lo posible para que la gente vaya tranquila, sin prisas a los eventos. Fueron llegando cuadrillas lentamente, como quien va al médico... El caso es que me subí al escenario a la hora en la que cenicienta se va a su casa. No sabía como reaccionarían los Seguntinos y Seguntinas... la sensación que tenía yo es que estaban viendo una película. Eso sí, disfrutando, pero como si estuviesen en sus casas con la tele encendida y viendo a un cómico. Me costó un montón hacerles participar, pero se logró a base de no decaer, de insistir haciéndoles ver que yo era de carne y hueso y que la gasolina que mueve a los cómicos es la comunicación con tu público.
Considero que no fue una actuación para echar cohetes, pero esta gente me prometió que se lo habían pasado bomba. La cuadrilla del "oso" mote que le puse yo, no pararon de felicitarme. Raquel, su amiga y su "amigo" también. María, Abigail y Juan Carlos al que le dediqué no no Juan, Nuria... En fin, que la gente disfrutó mucho según ellos.
Me fui a dormir y por la mañana no podía irme de allí sin conocer esta ciudad medieval. Así que tempranito empecé a subir a la parte alta de la ciudad. Vi un montón de casas en ruina... Escudos datados en el siglo XVI. Las callejuelas de la judería, la catedral... y al llegar arriba, el inmenso castillo. Nunca había visto un castillo tan grande en vivo y en directo. Es un actual Parador Nacional, es decir, que si quieres dormir dentro, puedes hacerlo pagando lo que te pidan, claro está. Las vistas son impresionantes desde este baluarte, mires donde mires, la tierra que defendía antiguamente sigue siendo magnífica... Por dentro el castillo está muy bien cuidado y en su patio hay un pozo con una explicación de donde estaba la cárcel de esta mole edificada para la defensa y orgullo de Sigüenza. Las almenas son como las del antiguo juego de Exin Castillos, por un momento me trasladé a mi infancia, jugando y volando con la imaginación a esa época donde las princesas eran salvadas por mí. Subiendo a las almenas de mi exin castillo en un bote de yogourt atado a lo más alto. En ese bote colocaba toda mi imaginación... me quedaré siempre con eso y no con la play station.
No os perdáis Sigüenza, ciudad anclada en el medievo, ciudad de caballeros y princesas que siguen viviendo allí y disfrutando de los cómicos de la legua que actuamos allí.
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