Cuando comencé la semana pasada este viaje con actuaciones, no era consciente de lo lejos que están algunos lugares ,según se mire, claro está. Lo que está diáfano es que España necesita lluvia, mucha lluvia para ver si encoge un poco porque los más de mil kilómetros que me separaban de casa a mi primer objetivo los tuve que hacer en dos etapas. El lunes salí de Irun y dormí en Madrid y el martes recorrí los otros casi 600 kilómetros que quedaban hasta llegar a Coín, el pueblo donde iba a dormir 3 días.
Volver a pasar por Despeñaperros me hizo recordar muchas cosas de mi todavía cercana juventud, pero ya pasada en algunos aspectos. Solo sé que es mágico ese paso, la primera vez lo hice con mi familia al completo y nos sacamos una foto. La segunda fue en 1992 al ir a visitar la Expo de Sevilla con mi primer coche recién comprado. Como iba solo, la foto que saqué fue de mi coche. Mi auto no sabía sacar fotos. La tercera vez fue el martes pasado... y no paré. La nostalgia, la tristeza de recordar la foto de mi familia que ya no está al completo, me hizo acelerar y no parar en este hermoso desfiladero con leyenda de bandoleros y aventuras.
Después de 6 horas de viaje dejé la autovía viendo a Málaga a la izquierda bañada por el mediterraneo y por el sol. Me adentré en las montañas del Guadalorce y... qué mal se conduce allí. Entiendo que se haga mal porque menudas carreteras tan estrechas y serpenteantes. Tardé casi una hora en llegar a mi destino. Ese destino era COÍN. Un pueblo curioso, blanco, como casi todos por esa zona. Unos 25.000 habitantes moran este pueblo pegado a un monte, en el cual se mezclan el romero, los pinos y las pistas forestales donde la gente pasea por la tarde.
En COIN me esperaba una de las personas más curiosas que he conocido. Un compañero de trabajo, un cómico nacido en Melilla y afincado dentro de las paredes blancas.
EL MELI es su nombre artístico. Se llama Carlos y lleva viviendo en COÍN unos 6 años con su pareja Montse y una hembra de pastor alemán enorme. Enorme fisicamente y enorme de buena. Me acogieron como si fuera su hermano. Hospitalidad en estado puro. Simpatía en estado puro y amistad en estado puro.
Pude descansar unas horas antes de salir para Torremolinos, a una discoteca llamada Veronia. Para mis adentros pensaba que un martes en una discoteca pues como que no. Que no iba a haber gente, que no iba a funcionar y que no iba a haber química con nadie. Me equivoqué bastante. Lo que es gente... la discoteca estaba a tope. A tope de aire. Unas 25 personas se habían acercado a ver que les contaba yo. Se juntaron en una esquina de la sala y disfrutamos mucho. Nos reímos más y salimos todos con una sonrisa de oreja a oreja y un muy buen sabor de boca.
Allí disfruté del cariño de tres mujeres de bandera. Meli, Nadine y Sonia creo recordar. El recién separado Carlos nos dio mucho juego y nos reímos de la vida. Gin Tonic y sus colegas... y el Mister Dinero que entró con una mujer tipo Brighite Nielssen con el que tuve unas palabras en francés gratificantes. Todos nos ayudamos para que el humor reinara durante una hora y nos olvidaramos de los problemas. Fue una muy buena noche en mi primera actuación en la provincia de Málaga.
Hasta luego si alguién lee esto.
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de la gente que estuvo que se lo pasaron muy bien
Un saludo y esperamos volver a verte pronto.
