Dormir en Coín es dormir con tranquilidad. No sé si son sus laderas o el sol de Málaga, pero dormí como un bebé.
El miércoles no tenía actuación, así que nos fuimos a pescar a una playa de Málaga. Yo estaba entusiasmado. Hacía un porrón de años que no cogía una caña de pescar y la emoción me embargaba. El día era estupendo y el sol apretaba de lo lindo. El tema está que llegamos a una playa sobre las 3 de la tarde. El viento que soplaba en esa zona hacía que varios adictos a esos aparatos grandes que te enganchas a la cintura, hiciesen pseudo surf en el mar. por cierto, el agua helada. Yo que iba de chicarrón del norte, me quedé en "ná". El mediterráneo puede ser igual de frío que el cantábrico.
No pescamos absolutamente nada. Toda la tarde con la misma gamba como cebo. Lo que sí vi, fue un delfín muerto. Una cría de delfín varada en la arena y medio comida por animales marinos. Me dio mucha pena, pero es la ley del mar y de la naturaleza.
Al día siguiente fuimos a esa gran superficie de los Suecos donde venden de todo y comimos pescaíto en Benalmádena, en una tasca en el puerto deportivo. Luego turismo por las montañas de la zona y me llevaron a conocer LA CIUDAD DEL CINE, un complejo turístico un poco abandonado pero con un halo de misterio y atracción grande. Tiene un pueblo entero con sus casas de pega... vamos, todas huecas.
Y por la noche, a trabajar. Me esperaba el café pub MANÁ en un pueblecito llamado CAMPANILLAS.
El local está muy bien. Tiene un altillo que hace de escenario muy grande. Se llena de público y el ambiente que se forma es genial. Allí el Meli me presentó como si fuera bilbaíno... supongo que estando tan lejos no se distingue si uno es vasco guiputxi o vasco vizcaíno...
La actuación me costó sacarla a adelante. El problema de actuar en sitios apartados exige que uno mismo se amolde un poco al público que hay esa noche. Están acostumbrados a un tipo de humor muy andaluz y evidentemente mi humor no es andaluz, sino vasco. En la segunda parte pude conectar con ellos y lo pasamos bien. Está claro que las canciones funcionaron y que la improvisación les gustaba y a eso me enganché. Salvador cometió el gratificante error de coger su movil cuando llamaba su madre María. Otro fantástico error fue que la chica más despampanante se fue 10 minutos antes con su amiga y pasó por delante del escenario. Evidentemente se fue 5 minutos más tarde. La actuación subió enteros al final y me di cuenta que había salvado ampliamente el handicap andaluz.
En fin, Maná CAMPANILLAS es un pub para visitar si estáis por la zona. Sus moradores son personas geniales que aman su trabajo y a su local... y el público es realmente buena gente. Andaluces de pura cepa.
Al día siguiente me quedaban todavía 600 km. para llegar a Béjar, mi última actuación de esta mini gira por España.
Hasta otra si es que alguien lee esto.
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