Después de mi periplo coral, he vuelto a retomar las actuaciones con lo que estas conllevan. Viajes, kilómetros en el coche y la sensación que da nombre a este blog... la soledad. Aunque esta vez no ha sido tanta gracias a mi amigo y compañero del coro, David Duran y sus amigos que estuvieron acompañándome en este periplo cántabro.
El viernes actué en Solares, un pueblo famoso por su agua y en el cual no paró de granizar desde que llegué después de dos horas y media de coche sorteando balsas de agua, rachas de viento huracanado y granizo y nieve en toneladas.
Al día siguiente fui a Torrelavega a dejar mis cosas en el hotel y comí en casa de mi amigo y gran mago Cesar Bueno... de verdad que hay muy buena gente en esta tierra. Gracias Cesar y Soraia por vuestra hospitalidad.
Por la noche al Pub Gabanna. Es un local perfecto para hacer actuaciones y en el cual me sentí muy agusto desde el principio porque Rafa y javier así me hicieron sentir. Conocí a Juan Carlos, un chaval de 13 años que me encantó porque no todo el mundo sabe montar en monociclo.
El público del Gabanna es muy educado y genial en muchos aspectos. Allí conocí a "Pi", Ivan, Ana y Pili con los que hablé al final de espectáculo y me encantó ver como se iban con grandes sonrisas a sus casas.
Evidentemente David Duran y su cuadrilla estuvieron a piñón y se lo agradecí como realmente pude, dando un montón de alegría y ganas en el escenario. Los padres de David también aparecieron y disfrutaron un montón. No quiero ser pedante ni "Bilbaíno" pero es que gracias a ellos, por una vez me equivoqué y no lo hice bien, sino muy bien.
Un saludo a todos los que leen esto si es que alguien lo hace.
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